|
Breve nota introductoria
Dado el interés del amigo Gabriel Impaglione de incorporar la literatura y la poesía de los pueblos originarios del continente americano, en próximas ediciones de la e-Revista Literaria Isla Negra, hicimos una pequeña selección de literatura, como muestra de la cosmovisión guaraní.
Los fragmentos de los principales textos míticos de los pueblos originarios del Paraguay, corresponden a una presentación consolidada con las versiones provenientes de los libros:
Þ Las Culturas Condenadas, de Augusto Roa Bastos (Compilación e introducción), publicado por Siglo XXI Colección América Nuestra, México, 1980.
Þ Literatura Guaraní del Paraguay, Rubén Bareiro Saguier (Compilación, prólogo, estudios introductorios, notas y cronología), publicado por la Biblioteca Ayacucho. Caracas, 1980.
Ambos autores, Roa y Bareiro, transcriben partes del Ayvú Rapytá, de León Cadogan, quien recopiló los textos míticos de los Mbyá-Guaraní, asentados en el Departamento del Guairá, Paraguay.
Capítulo I
(fragmento)
Las primitivas costumbres del colibrí
(Versión mbyá-guaraní)
I
Nuestro Padre último-último primero
para su propio cuerpo creó de las
tinieblas primigenias.
II
Las divinas plantas de los pies,
el pequeño asiento redondo,
en medio de las tinieblas primigenias
los creó, en el curso de su evolución.
III
El reflejo de la divina sabiduría
el divino oye-lo-todo
las divinas palmas de la mano
con la vara insignia,
las divinas palmas de las manos
con las ramas floridas,
las creó Ñamanduï, en el curso de
su evolución,
en medio de las tinieblas primigenias.
IV
De la divina coronilla excelsa las
flores del adorno de plumas eran
gotas de rocío.
Por entre medio de las flores del
divino adorno de plumas
el pájaro primigenio, el Colibrí,
volaba, revoloteando.
Capítulo II
(fragmento)
I
El Fundamento del Lenguaje Humano
(Versión mbyá-guaraní)
El verdadero Padre Ñamandú, el Primero,
de una pequeña porción de su propia divinidad,
de la sabiduría contenida en su propia divinidad
y en virtud de su sabiduría creadora
hizo que se engendrasen llamas y tenue neblina.
II
Habiéndose erguido (asumido la forma humana),
de la sabiduría contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabiduría creadora,
concibió el origen del lenguaje humano.
De la sabiduría contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabiduría creadora
creó nuestro Padre el fundamento del lenguaje humano e hizo que formara
parte de su propia divinidad.
Antes de existir la tierra,
en medio de las tinieblas primigenias,
antes de tenerse conocimiento de las cosas,
creó aquello que sería el fundamento del lenguaje humano (o: el fundamento del futuro lenguaje humano) e hizo el verdadero Primer Padre Ñamandú
que formara parte de su propia divinidad.
III
Habiendo concebido el origen del futuro lenguaje humano,
de la sabiduría contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabiduría creadora concibió el fundamento del amor (al prójimo).
Antes de existir la tierra,
en medio de las tinieblas primigenias,
antes de tenerse conocimiento de las cosas,
y en virtud de su sabiduría creadora el origen del amor (al prójimo) lo
concibió.
IV
Habiendo creado el fundamento del lenguaje humano,
habiendo creado una pequeña porción de amor,
de la sabiduría contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabiduría creadora
el origen de un solo himno sagrado lo creó en su soledad.
Antes de existir la tierra
en medio de las tinieblas originarias,
antes de conocerse las cosas el origen de un himno sagrado lo creó en su
soledad (para sí mismo).
V
Habiendo creado, en su soledad,
el fundamento del lenguaje humano;
habiendo creado, en su soledad,
una pequeña porción de amor;
habiendo creado, en su soledad,
un corto himno sagrado,
reflexionó profundamente
sobre quién hacer partícipe
del fundamento del lenguaje humano;
sobre quién hacer partícipe
del pequeño amor (al prójimo);
sobre quién hacer partícipe
de las series de palabras que componían el himno sagrado.
Habiendo reflexionado profundamente,
de la sabiduría contenida en su propia divinidad,
y en virtud de su sabiduría creadora
creó a quienes serían compañeros de su divinidad.
|